lunes, 22 de agosto de 2016

Mi experiencia: El parto

Durante 9 meses imaginas ese momento y lo idealizas. Los primeros meses no te paras mucho a pensar porque lo ves muy lejano, a mitad del embarazo te asaltan las dudas y comienzas a tener miedo y los últimos meses deseas que llegue el día y crees que estas más que preparada para ese momento. Pero error..nada es como como crees.

Puedo sentirme afortunada y decir que tuve un parto muy bueno, rápido e intenso. 

El día anterior no había parado en casa y no sentía ni una sola contracción, muy cansada me acosté y a las 3 de la mañana me desperté con un ligero dolor. Empezaron las contracciones cada 7 minutos e irregulares. Yo estaba muy tranquila, deseaba que llegara el momento, y si había llegado de verdad estaba preparada para lo que me venia en un principio. 

Las contracciones aunque eran irregulares cada vez eran mas fuertes y ya a las 5 de la mañana comenzaron a ser más regulares y cada 5 minutos. Avise a mi chico y me duche. Nos lo tomamos con mucha calma y hasta las 7 de la mañana no salimos de camino para el hospital. En ese momento las contracciones eran algo dolorosas pero aguantables. De camino al hospital iba cantando en el coche, contenta creyendo que iban a mandarme para casa nada más visitarme.

Llegamos al hospital y el matrón de turno me realizo un tacto. Estaba con el cuello del útero completamente borrado y 1 centímetro y medio de dilatación. Las contracciones eran algo dolorosas pero todavía no había comenzado el trabajo de parto. Me ingresaron en planta a las 8 de la mañana y me comunicaron que iba para largo y que ya pasaría el ginecólogo a verme por la tarde. En ese momento pensé morirme...como iba a estar hasta por la tarde con este dolor?!?!?

Una vez en la habitación las contracciones aumentaban en intensidad y me daban cada 2-3 minutos. Algo en mi me decía que hasta por la tarde no aguantaba. A las 10 de la mañana y con bastante dolor en una de las contracciones rompí la bolsa y a partir de allí todo fue muy rápido.  

Hasta las 11.30 no entre a paritorios, tenia bastante dolor pero podía aguantar. La matrona que me asistió, Maria, me realizo un tacto y me dijo que estaba de 3 centimetros, nada más. Yo imaginaba estar de 6-7 por lo menos, que ilusa fui. También me dijo que no estaba bien colocada y allí si que me dio un poco de miedo. Me ofrecieron la epidural pero yo mientras pudiera aguantar quería que todo fuera lo mas natural posible.

A los pocos minutos y con las correas puestas empece a encontrarme fatal, tenia mucha calor y ganas de vomitar. El desayuno que me había comido con gusto en la habitación salio igual que entro. Las contracciones ya eran brutales. Estuve en el baño unos minutos sentada soportando el dolor pero yo ya me subía por las paredes. Mi chico no paraba de darme ánimos y sino hubiera sido por su tranquilidad y entereza nada hubiera sido igual, gracias a el tuve el parto que quería, lo más natural posible y experimentando al máximo lo que pasaba en mi cuerpo cada instante.

Maria, la matrona, quiso que probara la bañera a ver si así me aliviaba. Me llenaron una super bañera con agua calentita y me metí, pero eso era horrible, en vez de aliviarme iba a peor. Lloraba, gritaba, pegaba puñetazos..tenia muchísimo dolor y al cabo de los 10 minutos sentía mucha presión y ganas de empujar. Llamamos a Maria y le dije que tenia mucho dolor y ganas de empujar. Ella algo extrañada me realizo otro tacto y comprobó en el agua que estaba en dilatación completa. Yo no me lo podía creer había pasado de estar de 3 a 10 centímetros en menos de 1 hora. Entre los dos me sacaron de la bañera como pudieron porque yo mucho no ayudaba, mi cuerpo estaba completamente bloqueado, las contracciones eran muy seguidas y no me dejaban dar paso, era hora de subir al potro y empujar.

Empujaba como si no hubiera mañana y gritaba como una loca. Y no me avergüenzo para nada porque esos gritos me ayudaron muchísimo para dar a luz a mi niña en 4 empujones. Sira nació a la 13:06 minutos. 

El momento en que le ves la cara a tu bebe es maravilloso, yo estaba en sock no sabia si reír, llorar..era un cumulo de emociones que no podía ni expresar. Nada mas nacer la colocaron en mi pecho piel con piel y estuvimos unidas unos minutos poniendo en practica el corte tardío de cordón. 

La llevaron atrás para colocarle el pijama y un pañal y la cogió su papa, allí fue cuando me emocione y llore como una tonta viendo por fin que habíamos formado una bonita familia. 

Podría contaros infinidad de cosas más pero prefiero dejar algo para la intimidad, os hecho un amplio resumen de lo que fue el día que conocí a mi gran amor, mi pequeña Sira.








Miriam





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